Diógenes el cínico (no el síndrome)

19 06 2010

Le debo a este blog una entrada desde el martes/miércoles sobre mis experiencias en el Rock in Rio de Madrid (curioso lo que hace el marketing con los nombres). Mientras tanto podéis ir leyendo el blog de Iñaki, que él sí hace los deberes. Yo hoy hablaré de un filósofo relativamente poco conocido (no es comparable a Platón ni compañía, pero seguro que todo el mundo ha oído hablar de él…), cuyo estilo de vida me parece admirable.

Diógenes de Sinope, aka Diógenes el cínico o Diógenes el Perro, es un filósofo griego nacido allá por el 400 a.C. en – como habréis supuesto – Sinope, en la costa del Mar Negro. Fue desterrado de allí por fabricar moneda falsa junto con su padre, que era banquero. En su nueva residencia, Atenas, se dedicó a despreciar las costumbres, empezando ya a formar lo que sería su filosofía de cinismo. En su opinión las costumbres desvirtuaban la moral; la gente se preocupaba por lo que convencionalmente estaba mal, no por lo que estaba mal realmente.

Conoció a su maestro Antístenes, el más antiguo discípulo de Sócrates (cuántos nombres famosos, ¿eh?), pero pronto le superó en austeridad; no le daba valor alguno a las posesiones, rechazaba las formas de civilización establecidas y decía que la muerte no era realmente un mal, pues no sabemos nada sobre ella. Tiempo después fue vendido como esclavo en Corinto, pero fue liberado y pasó el resto de su vida predicando la austeridad.

Lo más llamativo de este filósofo son sin duda las varias anécdotas que se cuentan, que ilustran perfectamente su estilo de vida y su desprecio por el convencionalismo. Se dice que vivía en una tinaja, y que sólo poseía un manto, un zurrón, un báculo y un cuenco; un día, vio a un niño que bebía agua de sus propias manos y se deshizo del cuenco. Caminaba descalzo durante todas las estaciones del año y dormía en los pórticos de los templos envuelto únicamente en su manto. Provocó un escándalo al masturbarse públicamente en el ágora, pero cuando le reprendieron por ello, sólo comentó desdeñosamente que desearía poder saciar el hambre simplemente frotándose el vientre. Cierto día estaba en un banquete y los invitados comenzaron a arrojarle huesos, como si fuese un perro (por aquel entonces ya se había ganado el famoso apodo). Él se levantó, se acercó a ellos y les orinó encima. Los atenienses se reían de él, pero también le temían y respetaban.

Incluso el mismísimo Alejandro Magno se interesó por él, se le acercó y le dijo si podía hacer algo por él. Diógenes, fiel a su costumbre, le respondió simplemente que se apartase, que le estaba tapando el sol. Profesaba un desprecio tan grande por la humanidad, que en una ocasión apareció en pleno día por las calles de Atenas, con una lámpara en la mano diciendo: “Busco un hombre”.

Diógenes el Perro fue una persona admirable, que despreció completamente las costumbres y vivió su vida de la manera que él consideraba correcta. Fue, en definitiva, un hombre libre, separado de la sociedad que estaba, y aún está, atada por sus propias cuerdas.





¡Sí hay Alemania!

27 05 2010

Respecto a la última entrada, tengo que rectificar. Sí voy a Alemania. Por los pelos, eso sí. Suspendí el test, tal como esperaba, y acabé siendo primera en la lista de espera, que es mucho más de lo que me merezco (aunque me alegra saber que no era la única que no tenía ni idea de alemán…). Tenía esperanzas de entrar en la beca, aunque me preguntaba quién querría renunciar a unas vacaciones fuera de España y no me atrevía a alegrarme demasiado. Sin embargo, sólo necesitaba que alguien renunciase…sólo uno y podría irme, después de todo. Era tan poco…

No pude soportarlo más y volví a mirar el estado de mi beca un par de horas después, y ¡sorpresa! en esas pocas horas había pasado al puesto número 28 – lo que significaba que no una, sino tres personas habían renunciado a la beca. Me alegré tanto que ese día me dediqué a contarle la buena noticia (para mí) a todo el que hablase conmigo. Sin embargo, tengo curiosidad, ¿por qué podría alguien renunciar a tres semanas en Alemania después de haberse molestado en pedir la beca y tomarse el tiempo de hacer el examen? Porque no sólo esas tres personas renunciaron; hoy, en la reunión informativa del viaje (todo el mundo parece muy majo, por cierto) renunciaron otras dos chicas, allí mismo. A mí personalmente no me parece mal, porque me han dado la oportunidad de ir, pero… yo intentaría ir aunque estuviese enferma, o tuviese otros compromisos. No se va uno a Alemania todos los días.

Por cierto que aquí está una foto en la Universidad a la que iremos:

Universidad de Ruhr, en Bochum

Parece bonita, ¿eh? ¡Tengo ganas de ir!
Os dejo con una canción típica alemana…para irse de fiesta ;)

¿Qué queremos beber durante siete días?
¿Qué queremos beber para esta sed?

¡Hay de sobra para todos!
Bebemos juntos, trae aquí ese barril.
¡Bebemos juntos, no solos!





De cómo (no) conseguí ir a Alemania

18 05 2010

Antes de nada, quiero repasar algunos hechos fundamentales sobre mí:

  • Me gusta entender las cosas.
  • Me gusta viajar.
  • Me gusta aprender.
  • Disfruto conociendo culturas distintas a la mía.

Teniendo en cuenta todo esto no es de extrañar que me haya interesado por el alemán hace un tiempo. Sin embargo no fue hasta el año pasado cuando me decidí a apuntarme a clases en la Escuela de Idiomas, y este mismo año me enteré de unas becas que ofertaba la Universidad de Oviedo, llamadas ayudas Tandem. Estas ayudas son para un curso de verano en Bochum, ciudad hermana de Oviedo.

Como es lógico, en cuanto me enteré decidí apuntarme (incluso convencí a una amiga para que viniese conmigo), y estuve pendiente hasta que salió la convocatoria de este año. Hice los trámites pertinentes y una semana después fui muy decidida al examen de acceso (eso fue la semana pasada). Pero al llegar al examen, ¡¡horror!! No recordaba nada de lo que he estudiado de alemán, y contesté a las preguntas al azar en su mayor parte. Pues bien, hagamos unas matemáticas básicas:

  • Éramos unas 50 personas en el examen.
  • Se ofertaban 30 plazas.
  • 50 – 30 = 20, es decir, 20 personas se quedarán sin beca.

Conclusión: debería haber 20 personas (como mínimo) que hubiesen hecho el examen peor que yo, y teniendo en cuenta mi forma de contestarlo, las posibilidades son casi nulas. Además de que la mayor parte de la gente que vi en el examen aparentaban saber bastante de alemán…todo depende de la nota del examen, pero no me espero ningún milagro.

Auf wiedersehen, Deutschland!





¡Hola mundo!

17 05 2010

Tengo blog. O eso creo…








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